🎬 Sección de terror: Ari Aster, ¿el nuevo maestro del horror?


Esta nota contiene spoilers.

Ari Aster elevó su nombre en 2018 cuando debutó como director y guionista de Hereditary, la película de drama y terror psicológico que renovó el estilo del horror en el cine, después de (subjetividad) una decadencia en el género. En 2019 apostó todo con Midsommar, otra película de terror, pero muy particular: ocurre de día y en verano. Lo que uno interpretaría como la sensación opuesta a lo que produce la tensión dramática y el suspenso, Aster la toma como la oportunidad perfecta para demostrarnos que no se necesita usar clichés para generar miedo.

Aparentemente fanático de los cultos satánicos y el gore, este director nos ha demostrado con tan sólo dos películas, que se maneja como pez en el agua dentro del género. Le dio su impronta, y logró que muchos volvamos a creer que aún es posible asustarse (aunque esto sea complemente diferente para cada uno, claro). A la trama de cada película le suma un interesante y particular desarrollo de personajes, con un trasfondo de lo más siniestro y enredado. Aster tiene una manera única de dirigir y de explotar el potencial de los actores, así como de elegir qué tipo de planos ayudarán a generar el efecto deseado. Súmenle a esto un laburo de producción impresionante, con un equipo de profesionales que supieron puntualizar el horror con un sinfín de elementos destacables, como la fotografía, la música, el sonido, el vestuario y la estética.

Si bien ambas películas tienen más o menos el mismo trasfondo (ritual satánico, y la superación de una pérdida importante) están encaradas de manera diferente. De hecho Midsommar tiene un subtexto súper interesante a nivel compositivo: el rompimiento amoroso; cómo lo sobrelleva la protagonista, con su desarrollo y su conclusión aterradora, se podría decir. Pero empecemos por nombrar los componentes que hicieron de estas dos películas, una maravilla visual.

Hereditary contempla en primera instancia, la muerte de la madre de Annie, una artista de miniaturas, que tiene un esposo y dos hijos, Charlie y Peter. A partir de la muerte inesperada de Charlie, empiezan a suceder una cadena de desastrozos acontecimientos que van a marcar a esa familia para siempre. Toda la historia desde el principio, apunta a un desenlace horroroso. El proceso en el que Annie termina por ser completamente corrompida por los demonios, y el camino que lleva a Peter a convertirse en el nuevo heredero del mal, deja una constante sensación de estupefacción en el espectador; y eso sólo hablando de la historia. Como ya mencioné, la película tuvo su éxito no sólo por las increíbles actuaciones de Toni Collette, Milly Shapiro y Alex Wolff, sino también por el trabajo de dirección, la puesta en escena, etc. Desde ya se sabe que Toni Collette tiene un don nato para meterse dentro de un personaje corrompido por el horror y el dolor, y su incorporación no hizo más que gratificar la cinta, pero Shapiro y Wolff estuvieron a otro nivel de genialidad: no más hay que ver el trabajo corporal de cada uno, y de cómo Aster decidió que era la manera más adecuada de transmitirnos la incomodidad y la tensión que ameritaba cada escena. Algo que ya estamos acostumbrados con las actuaciones de Collette, pero lo que hicieron ellos estuvo impecable. Casi dolorosa de ver. La película a su vez, contiene violencia explícita leve, a comparación de Midsommar. Pero no vamos a decir que por ser leve, no es menos impactante.

Midsommar relata la historia de Dani, una joven conflictuada que, después de que su hermana se suicidara y matara a sus padres, es invitada a un pueblo en Suecia para pasar las vacaciones de verano junto con su novio Christian y los amigos. Lo que ella no sabe, es que Pelle, el amigo de Christian que los invitó a Suecia, tenía motivos ocultos para llevarlos a todos allá, ya que se revela que los aldeanos son parte de una secta que elige sacrificar vidas humanas extranjeras y propias, para purgar del mal a su aldea. La película parte de una premisa similar a Hereditary: la superación de una pérdida familiar. Pero lo que más da escalofríos es, básicamente, el ritual satánico realizado por los aldeanos dentro del marco del festival de verano Midsommar, que se realiza cada 90 años. A su vez, lo que el director quiere mostrar, implícita y metafóricamente, es el rompimiento amoroso entre Dani y Christian. Como poco a poco la relación se va desmoronando, pese que desde el vamos la cosa no iba bien. En esta película podemos ver otro excelente trabajo de dirección de Aster, con Florence Pugh. Cómo el proceso de transformación del personaje va teniendo esas ideas y venidas emocionales, hasta finalmente, terminar en la aceptación. Ya no está más sola.

Midsommar tiene elementos explícitamente perturbadores (como la historia del ritual de una mujer para "enamorar" a un hombre) que incluyen la mutilación del cuerpo humano, decapitaciones, desnudos, muertes brutales, etc. Hay una escena (la de la foto, que no la pongo más grande para no herir la sensibilidad de nadie (?)) en particular que me hizo acordar a Hannibal (la serie) por tratarse de una representación estéticamente llamativa e interesante, que no por eso deja de ser algo impactante y escalofriante al mismo tiempo. O sea, no por tener un par de florcitas decorativas lo hace menos terrible. Pero en efecto, esa es la esencia de la película. ¿O esperabas otra cosa? Como ven, Ari Aster nos demostró lo que una buena historia y un buen equipo de trabajo pueden hacer. 

No puedo dejar de mencionar la serie de paralelismos con Hereditary, a nivel compositivo. Una de ellas es la escena donde Annie es consolada después de enterarse de la muerte de Charlie, y la otra es de Dani siendo consolada después de enterarse de la muerte de su hermana y sus padres. El nivel de iluminación, las sombras, la posición de los personajes tanto dentro del cuadro como en su accionar.



Otros más que quisiera nombrar son, primero, el plano de los protagonistas casi al final de cada película. Peter siendo coronado tras el ritual, y Dani, ya coronada como la Reina de Mayo, presenciando el último ritual de la aldea, y la muerte de Christian. Casi el mismo gesto de desconcierto y de horror en ambos casos, y en la misma posición dentro del cuadro.



Por último, el plano de los (¿templos?) que se utilizaron para los sacrificios. Como podrán observar, los dos son triangulares. ¿Sabías que esta forma geométrica simboliza la armonía y la proporción divina? En el caso de Hereditary, la representación parece un pesebre; como si, dentro de la diégesis de la película, se burlara de la cristianismo (tal y como lo anuncia también el monólogo final). En el caso de Midsommar, la forma triangular está más marcada, además de estar pintada de amarillo. Para este caso podemos hablar un poco de la psicología del color.



El amarillo puede ser utilizado de dos maneras diferentes: para demostrar emociones positivas y negativas. En este caso el amarillo, que no sólo está presente aquí, sino en el resto de la película, simbolizaría un estado enfermizo, demente y obsesivo. Una de las características que más me llama la atención de este color en particular, es que a su vez representa el idilio. Qué coincidencia que sea este el lugar en donde termina la relación de Dani y Christian, ¿no? Nada está puesto al azar. Todo está ahí por algo. Manifestado en diferentes niveles, pero está ahí. 

Un dato más sobre la estética y la fotografía de esta película, es cómo eligieron representar esta aldea. Los rituales de los aldeanos ponen en duda la ética y moral de sus acciones. La puesta en escena tiene todas las características de un lugar agradable y acogedor, pero la película plantea que los personajes (y quizás el espectador) se pregunte, ¿qué no es lo que hacen algunas tribus y religiones actuales? ¿Está realmente tan mal lo que hacen? Todo poniendo sobre la mesa que es un ritual que se hace cada noventa años para purgar del mal a su aldea. Ellos pueden pensar que en realidad no es algo tan extremo, pero de nuevo, esto no significa que sea excesivo.
Por ejemplo, la primer escena del sacrificio: creo que no se puede pasar por alto que está tan blanca y sobreexpuesta, que da la sensación de que estamos presenciado un ritual sagrado, más que otra cosa. El color blanco simboliza pureza, simplicidad, optimismo, y está puesto deliberadamente también en la vestimenta de esta gente y en todo el decorado. Además, claro, de los dibujos pintorescos, simbolismos extraños, llenos de colores pastel, flores, y adornos llamativos, más primaverales que de verano. 

Para complementar, está el uso de la música y el sonido en ambas. Absolutamente perturbador. La última secuencia de Midsommar está complementada con la música casi alegre, cambiando paulatinamente al horror, mientras se escucha el sonido del fuego quemando todo, los gritos de los que se queman, los gemidos dolor y tormento de Christian asándose (literalmente) dentro de un oso... es espeluznante. Muchas veces las películas de este género usan jump scares para asustar, pero por ejemplo, Hereditary, usa el silencio o un breve sonido para marcar la tensión, unificando lo visual y los planos estáticos. Difícilmente vas a poder estar tranquilo en esas escenas.

Queridos lectores, estas son mis razones por las que creo que Ari Aster es el nuevo maestro del horror. Tengo entendido que se viene una nueva película con Joaquin Phoenix, ¡y no puedo estar más emocionada!

¿Aster seguirá sorprendiéndonos? Estoy casi segura de que no va a defraudar. 

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