🎬 Sección de terror: Ari Aster, ¿el nuevo maestro del horror?
Aparentemente fanático de los cultos satánicos y el gore, este director nos ha demostrado con tan sólo dos películas, que se maneja como pez en el agua dentro del género. Le dio su impronta, y logró que muchos volvamos a creer que aún es posible asustarse (aunque esto sea complemente diferente para cada uno, claro). A la trama de cada película le suma un interesante y particular desarrollo de personajes, con un trasfondo de lo más siniestro y enredado. Aster tiene una manera única de dirigir y de explotar el potencial de los actores, así como de elegir qué tipo de planos ayudarán a generar el efecto deseado. Súmenle a esto un laburo de producción impresionante, con un equipo de profesionales que supieron puntualizar el horror con un sinfín de elementos destacables, como la fotografía, la música, el sonido, el vestuario y la estética.
Si bien ambas películas tienen más o menos el mismo trasfondo (ritual satánico, y la superación de una pérdida importante) están encaradas de manera diferente. De hecho Midsommar tiene un subtexto súper interesante a nivel compositivo: el rompimiento amoroso; cómo lo sobrelleva la protagonista, con su desarrollo y su conclusión aterradora, se podría decir. Pero empecemos por nombrar los componentes que hicieron de estas dos películas, una maravilla visual.
Hereditary contempla en primera instancia, la muerte de la madre de Annie, una artista de miniaturas, que tiene un esposo y dos hijos, Charlie y Peter. A partir de la muerte inesperada de Charlie, empiezan a suceder una cadena de desastrozos acontecimientos que van a marcar a esa familia para siempre. Toda la historia desde el principio, apunta a un desenlace horroroso. El proceso en el que Annie termina por ser completamente corrompida por los demonios, y el camino que lleva a Peter a convertirse en el nuevo heredero del mal, deja una constante sensación de estupefacción en el espectador; y eso sólo hablando de la historia. Como ya mencioné, la película tuvo su éxito no sólo por las increíbles actuaciones de Toni Collette, Milly Shapiro y Alex Wolff, sino también por el trabajo de dirección, la puesta en escena, etc. Desde ya se sabe que Toni Collette tiene un don nato para meterse dentro de un personaje corrompido por el horror y el dolor, y su incorporación no hizo más que gratificar la cinta, pero Shapiro y Wolff estuvieron a otro nivel de genialidad: no más hay que ver el trabajo corporal de cada uno, y de cómo Aster decidió que era la manera más adecuada de transmitirnos la incomodidad y la tensión que ameritaba cada escena. Algo que ya estamos acostumbrados con las actuaciones de Collette, pero lo que hicieron ellos estuvo impecable. Casi dolorosa de ver. La película a su vez, contiene violencia explícita leve, a comparación de Midsommar. Pero no vamos a decir que por ser leve, no es menos impactante.
Midsommar relata la historia de Dani, una joven conflictuada que, después de que su hermana se suicidara y matara a sus padres, es invitada a un pueblo en Suecia para pasar las vacaciones de verano junto con su novio Christian y los amigos. Lo que ella no sabe, es que Pelle, el amigo de Christian que los invitó a Suecia, tenía motivos ocultos para llevarlos a todos allá, ya que se revela que los aldeanos son parte de una secta que elige sacrificar vidas humanas extranjeras y propias, para purgar del mal a su aldea. La película parte de una premisa similar a Hereditary: la superación de una pérdida familiar. Pero lo que más da escalofríos es, básicamente, el ritual satánico realizado por los aldeanos dentro del marco del festival de verano Midsommar, que se realiza cada 90 años. A su vez, lo que el director quiere mostrar, implícita y metafóricamente, es el rompimiento amoroso entre Dani y Christian. Como poco a poco la relación se va desmoronando, pese que desde el vamos la cosa no iba bien. En esta película podemos ver otro excelente trabajo de dirección de Aster, con Florence Pugh. Cómo el proceso de transformación del personaje va teniendo esas ideas y venidas emocionales, hasta finalmente, terminar en la aceptación. Ya no está más sola.
Midsommar tiene elementos explícitamente perturbadores (como la historia del ritual de una mujer para "enamorar" a un hombre) que incluyen la mutilación del cuerpo humano, decapitaciones, desnudos, muertes brutales, etc. Hay una escena (la de la foto, que no la pongo más grande para no herir la sensibilidad de nadie (?)) en particular que me hizo acordar a Hannibal (la serie) por tratarse de una representación estéticamente llamativa e interesante, que no por eso deja de ser algo impactante y escalofriante al mismo tiempo. O sea, no por tener un par de florcitas decorativas lo hace menos terrible. Pero en efecto, esa es la esencia de la película. ¿O esperabas otra cosa? Como ven, Ari Aster nos demostró lo que una buena historia y un buen equipo de trabajo pueden hacer.
No puedo dejar de mencionar la serie de paralelismos con Hereditary, a nivel compositivo. Una de ellas es la escena donde Annie es consolada después de enterarse de la muerte de Charlie, y la otra es de Dani siendo consolada después de enterarse de la muerte de su hermana y sus padres. El nivel de iluminación, las sombras, la posición de los personajes tanto dentro del cuadro como en su accionar.












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