🎬 Deconstruyendo Cars 3: las etapas de la aceptación
Rememorando Cars (2006), recordé que hay segundas partes que suelen ser bastante malas. Sé que hoy en día la mayoría de las personas consideran que Cars 2 (2011) es un excelente ejemplo de este caso (y no los culpo). Para mí como spin-off hubiese funcionado mejor, porque la historia se centra en Mate. Pero no estamos acá para hablar de la segunda película, sino de la tercera.
Cars 3 (2017) hubiese tenido otro gusto si quedaba como una continuación directa de la primera película. Pero aún con sus fallas, creo que le dio un cierre digno al personaje del Rayo McQueen. Más que nada porque tiene un buen desarrollo y crecimiento a lo largo de las películas. La última entrega de esta trilogía no nos muestra más que la vida misma: que no todo es para siempre, que hay aprender a soltar las cosas y a verlas desde otro punto de vista. Y si se presta un poco de atención, también se puede apreciar que es algo parecido a lo que pasó en la primera película, sólo que intercambiando los papeles.
Nota de color: Es también un concepto similar al que usaron con Monsters University, cuando nos mostraron por qué Mike no era un asustador como Sully en Monsters Inc.
Ustedes dirán, Cars 3 es un reciclado de acá a la China. Bueno... ponele (?) Yo lo veo más como una excelente oportunidad de mostrar algo tan complejo como lo es aceptar que uno ya no puede hacer/ser algo.
Surgimiento
La carrera profesional del Rayo McQueen comienza cuando él, un novato, compite por su primera copa Pistón, luego de pasar por una serie de obstáculos que lo llevan a darse cuenta que el universo no gira alrededor suyo. En el proceso aprende a ser un mejor... ¿auto? A tener humildad, ser agradecido, empático y amable. Todo esto lo logra al conocer a los autos de Radiadores Springs, donde hace un amigo por primera vez (Mate), una novia (Sally) y se gana el respeto del veterano retirado de las carreras (el Doc Hudson Hornet) quien después se convierte en su jefe de mecánicos. Si bien McQueen no ganó la carrera, fue esa nueva faceta la que logra que los demás lo vean con otros ojos.
Sé que puede llegar a sonar increíble que esté alabando el guion de Cars, pero la verdad es que creo que desde la primera película a la última, construyeron y desarrollaron muy bien a McQueen como personaje (todo esto considerando que pasaron tantísimos años desde la primera!).
Cars nos da algo que Pixar suele hacer mucho en sus películas, que es enseñarnos que ser egoísta y egocéntrico nunca lleva a nada bueno. Esta primera película desarrolla a McQueen en el sentido en que, a lo largo de la historia, evoluciona como protagonista. El McQueen del principio de la película es diferente al del final, porque se ha deconstruido (el famoso arco de transformación). A partir de ahí, el personaje encara la vida de otra manera.
Es acá donde la historia genera una elipsis, pasando a lo que sería, el nuevo presente de McQueen, en Cars 3.
Confrontación
Luego de nuevos aprendizajes, McQueen cosecha lo que sembró junto a su equipo Rust-eze y el Doc Hudson, quien a estas alturas ya ha fallecido (asumo que de viejo, porque ya en la primera se lo mostró casi como un adulto mayor). A lo largo de los años, McQueen tiene una carrera automovilística llena de victorias, alegrías, y privilegios. Donde en las carreras McQueen ya no sólo compite, sino que también las disfruta. Con la llegada de una nueva camada de autos eléctricos, el futuro de McQueen se desdibuja. No sólo son novatos, más capacitados y jóvenes que él, sino que están hechos con tecnología más avanzada. El corredor estrella de ellos, es Jackson Storm, quien desde el principio se burla de McQueen, quien sin darse cuenta, se convirtió en un veterano del automovilismo.
Luego de que esta nueva camada los superara en número y en fortaleza, la mayoría de los compañeros de McQueen se retiran. Por supuesto, McQueen no quiere hacerlo, porque aún se siente fuerte, seguro y confiado de que todavía tiene potencial como para vencerlos. Lastimosamente, todo termina muy mal para él, porque al exigirse demasiado, sufre un accidente casi fatal durante la carrera. Lejos de querer pasar por lo mismo que el Doc Hudson, McQueen se embarca en un arduo viaje para poder estar a la altura de Storm, sometiéndose a un duro entrenamiento en el nuevo centro fundado por su ahora patrocinador, el empresario Sterling.
El problema se intensifica cuando Sterling, al ver que McQueen no tiene lo necesario para vencer a Storm, le da un ultimátum: "O vences a Storm en la carrera, o te retiras." Con esta nueva presión sobre él, McQueen da todo de sí para superar sus límites. Todo esto con la ayuda de Cruz Ramírez, una de las entrenadoras estrella del lugar y un auto de la nueva gama. Aunque ama su trabajo, Cruz desea en secreto ser una corredora profesional algún día, pero es constantemente rebajada por Sterling, metiéndole en la cabeza que no tiene lo necesario para serlo. Lo cual, no es cierto, porque desde el primer momento que la presentan en la película, McQueen la confunde con una corredora, por lo veloz que era.
Es durante este periodo de entrenamiento cuando McQueen tiene una confrontación mental de la gran flauta, porque está en conflicto consigo mismo. Está súper negado y decidido a sobrepasar sus límites para ganar, aunque eso signifique correr riesgos.
Asimilación
McQueen sigue dando lo mejor de sí, con ayuda de Cruz. Ya desde el nuevo entrenamiento para superar su velocidad, se pueden ver paralelismos del entrenamiento con el Doc Hudson (por ejemplo, cuando McQueen le enseña a Cruz a correr en arena, tal y como el Doc le enseñó a él a correr en tierra). De hecho lo siguen rememorando cuando McQueen visita a Smokey, el antiguo entrenador del Doc Hudson, para pedirle ayuda. Durante este otro periodo, McQueen cae en la cuenta de tres cosas importantes, que van a ser fundamentales para lo que resta de película:
1. Después de sobrevivir a una carrera en un derby de demolición, Cruz está feliz con su premio. Esto le molesta a McQueen, porque cree que Cruz no tiene una verdadera motivación como la suya, y que sólo quiere pasar el rato. Es acá cuando Cruz le confiesa que ella quería ser corredora. Ese era su verdadero sueño. Ser una corredora profesional como lo era él. McQueen era su meta. Tenía el espíritu que el mismo McQueen tenía en su juventud. Esas mismas ganas de querer triunfar y demostrarle al mundo que podía ganar.
2. McQueen, cada vez más deprimido por no poder lograr su meta, habla con Smokey sobre el Doc Hudson, y su época dorada antes de que se retirara. En este punto, Smokey le hace saber que el Doc Hudson no estaba tan deprimido como él creía, por el hecho de no poder seguir corriendo. Que luego de su retiro, el Doc Hudson era feliz siendo su jefe de mecánicos. Que no extrañaba el correr; más bien sintió que lo mejor que le pasó en la vida fue la etapa en donde lo entrenó y acompañó en su carrera. Esta reflexión toca la fibra sensible de McQueen.
3. Y finalmente, que durante sus entrenamiento, Cruz lo acompañaba, y por ende, también estaba mejorando. Al punto de que ella lo venció en la última prueba que tuvieron, dejando a McQueen confundido y abatido. Cada vez más seguro de que no importara la cantidad de tiempo que entrenara, jamás iba a poder superar la velocidad de Storm. Estaba fuera de su capacidad.
Este es el proceso de asimilación de la realidad: no puede a ganar.
Aceptación
Es el día de la carrera, McQueen llega con su equipo y con Smokey como su jefe de mecánicos. Pero con la diferencia de que está casi seguro de que va a perder. Que no hay manera de poder ganar. Ve su futuro como automovilista retirado, cada vez más cerca. Me gustó el detalle de que esta vez su monólogo interno de seguridad se vea afectado por esto, y ya no esté tan seguro de que es veloz. Ahora lo duda. "Soy... ¿veloz?"
Durante la carrera, McQueen ve que Sterling echa a Cruz del lugar, diciéndole, entre otras cosas, que ese no era su lugar. Que ella entrena, no corre. Las palabras resuenan en McQueen, quien recuerda lo mucho que Cruz mejoró y todo lo que se esforzó inconscientemente ayudándolo. Que quizás él era el único que podía darle su primera oportunidad de brillar, tal y como él la tuvo en su momento. McQueen termina viéndose reflejado en ella. Tal y como le recordó Smokey: "Hud vio algo en ti que ni siquiera tú habías visto."
McQueen no lo duda más: acepta lo que es, y lo que debe hacer.
Así que manda a buscar a Cruz, y le pide a su equipo que la preparen para que entre a la carrera en su lugar. Cruz, que no entiende nada, le pregunta por qué lo hace; a lo que McQueen responde con una frase que en definitiva, marca su quiebre total: "Porque esta es mi última oportunidad de darte tu primera oportunidad." A partir de acá, la película nos regala otros paralelismos de la primera, que me parecieron bien ejecutados.
Agradecida y asustada, Cruz entra a la carrera por primera vez en su vida, con el número 95 de McQueen. Smokey trata de dirigirla, pero Cruz está tan insegura que no entiende las indicaciones. McQueen le tira tips que sólo él y ella entienden, por lo que Smokey se cansa de que lo interrumpa, entregándole el mando a McQueen. Este es el momento en que se termina de transformar el personaje: McQueen asume como jefe de mecánicos temporal de una novata en carrera. Las indicaciones de McQueen hacen que Cruz tenga más confianza en sí misma, por lo que en poco tiempo termina entre las tres primeras.
Storm, que se ve confundido y teme (aunque no lo demuestre) que Cruz tome la delantera, le hace la psicológica: le dice que no importa cuánto se disfrace, ella no pertenece a ese lugar. Básicamente, que jamás será una verdadera corredora.
Después de eso, McQueen le revela las intenciones de Storm a Cruz, diciéndole que ella había logrado incomodarlo y distraerlo, porque él vio su capacidad. En otras palabras, McQueen le da valor. Ahora Cruz, más segura y confiada de lo que puede dar, sobrepasa a Storm. Ya casi llegando a la meta, Storm la acorrala en su último intento de romper su seguridad, pero Cruz toma valor y se libera con una maniobra a lo McQueen, y termina ganando la carrera.
Resurgimiento
McQueen está orgulloso de Cruz, y ella está agradecida con él por haberle dado la oportunidad. Y gracias a que McQueen empezó la carrera y Cruz la terminó, Sally usa su poder como abogada para recalcar que ahora McQueen decidirá cuándo va a retirarse. Con lo cual, Cruz recibe el patrocinio de Tex y el equipo Dinoco, quien además hace un acuerdo con Sterling para comprarle Rust-eze.
En una escena final, tenemos un resurgimiento del Rayo McQueen: de corredor estrella, a jefe de mecánicos de la nueva novata favorita, Cruz Ramírez, quien se ha convertido en la nueva cara de Dinoco. Me gustó el detalle de que el cambio de McQueen también está reflejado externamente, porque ya no tiene su característico color rojo, sino que ahora es azul, en honor al Doc Hudson. Además, Cruz tiene el número 51, también honrando la memoria de Hudson.
En conclusión...
Quizás nadie vaya a recordar Cars 3 como una gran película, pero personalmente me gustó que le hayan dado un cierre así, porque le da una resignificación a la frase "son las vueltas de la vida". Además, es muy emotiva. No me fue difícil empatizar con los personajes. Para un deportista, tener que retirarse debe ser un proceso muy complejo. Y más cuando el espíritu y las ganas siguen intactos. Es un proceso arduo el de aceptar que el cuerpo habla y tira señales cuando se lo exige de más, porque a la larga puede resultar contraproducente.
El arco evolutivo del Rayo McQueen en este caso le da un mensaje a todos los que están pasando por ese proceso. Hay puertas en la vida que se deben cerrar, para que otras se puedan abrir, y que debe ser muy satisfactorio tener la oportunidad de transmitir lo que nos enseñaron y lo que aprendimos durante tanto tiempo, a las siguientes generaciones.












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